Casi todos los pozos de agua producen menos con el tiempo. El agua normalmente sigue en el acuífero — lo que cambia es la capacidad del pozo para dejarla entrar. Entender dónde y por qué se colmata un pozo es el primer paso para elegir un método de rehabilitación que realmente pueda alcanzar el problema.

Capacidad específica: el número que importa

El caudal por sí solo puede engañar — una bomba más potente puede aumentar el caudal mientras el pozo sigue deteriorándose. La medida honesta de la salud de un pozo es la capacidad específica: caudal por unidad de abatimiento (m³/h por metro, o gpm por pie). Cuando la capacidad específica cae, el propio pozo se está colmatando, independientemente de lo que haga la bomba. Toda rehabilitación debe medirse por la capacidad específica antes y después, mediante una prueba de abatimiento escalonado.

Incrustación química

A medida que el agua fluye hacia el pozo, la presión cae cerca de la rejilla. Esa caída de presión libera el dióxido de carbono disuelto, altera la química del agua y provoca la precipitación de minerales — con mayor frecuencia carbonato de calcio, y óxidos de hierro y manganeso. Los depósitos se forman exactamente donde se concentra el flujo: en la rejilla, en el empaque de grava y en el acuífero circundante. Los materiales incrustantes típicos incluyen carbonato de calcio, hidróxido y óxido férrico, hidróxido de manganeso, sílice y sulfuros metálicos.

Hierro y bioincrustación

El hierro en el agua subterránea alimenta a las bacterias del hierro presentes de forma natural — Gallionella y Crenothrix son las más comunes. Cuando la perforación cambia su entorno, estas bacterias se multiplican alrededor de la rejilla y producen una biopelícula corrosiva ("bioincrustación") de células vivas y muertas unidas en hidróxido de hierro. Las bacterias sulfato-reductoras pueden agravar el problema en condiciones de bajo oxígeno. La bioincrustación obstruye la rejilla y además la corroe. Los pozos con alto contenido de hierro y bacterias del hierro están entre los casos de colmatación más agresivos — y son una razón frecuente por la que la limpieza convencional da resultados de corta duración.

Dónde se asienta realmente la colmatación

Este es el punto decisivo para elegir un método. En la mayoría de los pozos envejecidos, la restricción no es solo una película en la cara interna de la rejilla — se extiende a través de las ranuras de la rejilla, hacia el empaque de grava y hacia la zona cercana al pozo. Un método que solo limpia la cara interna de la rejilla (por ejemplo, jetting o cepillado por sí solos) puede dejar un pozo con aspecto limpio en cámara mientras su capacidad específica apenas se recupera, porque la obstrucción está más allá del alcance de ese método.

Qué significa esto para la rehabilitación

Dado que la incrustación y la bioincrustación se desarrollan a través de la rejilla y hacia el empaque y la formación, una rehabilitación eficaz tiene que llevar energía — y, cuando sea necesario, productos químicos — hasta esas zonas, no solo contra la pared de la rejilla. Esa es la base física de la rehabilitación por impulsos.

El diagnóstico depende del pozo específico: su construcción, geología, química del agua e historial. Toda recomendación comienza con los registros y datos de prueba del pozo.

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